

Tengo que decirlo antes que se me acabe la paciencia, con el WiFi: mi vida cambió un poco (un poquito nomás) cuando descubri ese slot llamado Book of Dead. Esto fue una noche de insomnio, yo ahà dándole vueltas al celular buscando algo que no sea fútbol ni noticias malas—no estaba para escuchar sobre el último cambio de entrenador ni el dolar subiendo. Entonces aparece en mi pantalla ese Rich Wilde, tipo Indiana Jones con cara de que nunca le han robado el celular en la Javier Prado. Como buen curioso, le dà click y entré al Book of Dead.
Mi resumen en cinco palabras: café fuerte, auriculares, y ganas locas de meterme a la tumba faraónica a sacar el libro dorado. Bueno ya, mi gato tambien se mete a la laptop pero ese sà nunca ayuda.
Te juro que lo primero que pensé fue “esto es uno de esos slots hasta las patas, seguro me tumba el saldo en menos de diez minutos”. Pero no. Es facilito Y la música, brother, te sientes en Egipto aunque estés en Surquillo. Todo empieza con cinco carretes, osea, cinco columnas llenas de simbolos raros: faraones, Rich Wilde (el causita del bigote serio), el Libro de los Muertos y uno que parece al papá de mi patas vestido de Dios egipcio.
Tienes que decidir cuántas lĂneas quieres jugar (yo siempre dejo en 10 porque soy terco y medio supersticioso), y cuánto vas a apostar por lĂnea. No te vayas con todo de frente: mi regla mágica es nunca apuestes más de lo que tienes para el desayuno de el siguiente dĂa. Suena tonto, pero una vez me quedĂ© sin plata y tuve que desayunar pan sin nada. Aprendida la lecciĂłn causa.
Entonces le das “Girar” y ahĂ empieza la aventura. Los sĂmbolos giran rapidĂsimo (a veces más rapido que mi cabeza cuando estoy sin dormir), y si salen tres iguales, o en lĂneas raras que el juego te indica, te ganas un toque.
Acá viene lo chevere. El sĂmbolo que la rompe es el libro dorado. Ese libro es más tramposo que mi ex: sirve de comodin y de sĂmbolo “scatter” (o sea, como bonus). Cuando caen tres libros dorados en la pantalla, sin importar donde se activa la famosa ronda de giros gratis. AhĂ si agárrate porque se viene lo emocionante.
En los giros gratis, el juego elige un sĂmbolo especial que puede expandirse y llenar todo el carrete, casi como cuando el panadero pone mantequilla hasta en la bolsa. Si te sale Rich Wilde como simbolito especial, eres feliz: paga como si fuera jefe de casino. Pero a veces te sale uno medio chueco, tipo una letra egipcia que apenas da para el pasaje.
El faraón y la diosa también pagan chévere pero lo mejor es el Rich Wilde porque ahà si los pagos suben como la combi con la radio al mango.
Bonus random para ti: una vez, mientras jugaba, mi gato pisó el teclado y activó los giros gratis sin querer. Fui al baño, regresé y ¡pum! 80 /S. Ahora siempre dejo al gato cerca solo por cabala.
Mira, no te miento. La primera vez que activĂ© los giros gratis casi gritĂ©. TenĂa los auriculares y se activĂł esa mĂşsica tan dramática, como si estuviera descendiendo a una tumba real. De verdad parece pelicula, salvo que nadie te tira la arena a la cara.
En cada giro gratis tienes la posibilidad de que aparezca el sĂmbolo especial y puedes ganar montones si tienes suerte. Hay noches en que el juego se pone generoso y otras en que ni con cábala funciona. Una de mis supersticiones inventadas es tocar la mesa tres veces antes de activar el bono y te juro que una vez funcionĂł (las otras 34 veces, cero).
Hay un botón en Book of Dead para apostar después de cada ganancia: “Gamble”. Yo le he dado cinco veces, y cuatro me quedé sin nada. Pero esa vez que conseguà doblar el saldo me sentà más vivo que con triple café.
Dato inútil: escucho Hnos Yaipen al fondo cuando quiero que el bono caiga, no sé si funciona pero el ambiente se pone más feliz (o por lo menos ya no me estreso tanto).
Por si acaso, si te dicen que hay truco secreto… mienten. AquĂ es suerte y un poquito de supersticiĂłn peruana Yo nunca juego con el mismo saldo dos dĂas seguidos. Si gano retiro la mitad y la otra la dejo para otro dĂa, asĂ el casino no me agarra la costumbre.
Siempre juego con el volumen alto (no sé por qué siento que el juego me premia cuando escucha el “cling cling” de los giros). Nunca juego cuando tengo hambre, esa es ley. Una vez jugué con el estomago vacio y perdà como loco. Hice mi consulta en Twitter y otro patas me dijo que también le va mal si juega de mala leche.
Si te sale el libro en el primer tiro no te emociones: a veces salen los tres libros y en los free spins no cae nada, pero a veces sale el combo perfecto de sĂmbolos y ahĂ el saldo rebota como pelota de potrero. Un dĂa metĂ 5 soles, subĂ a 100, y a la media hora estaba en cero de nuevo. AsĂ es el juego no hay cĂłmo saber. La adrenalina se siente, y no te estoy vacilando, como cuando tienes penal y no sabes quien lo va a patear.
MĂşsica egipcia, unos efectos especiales más raros que mi tĂa en Navidad, y Rich Wilde siempre con esa cara de “yo nunca pierdo”, Para mĂ, ese slot es una mezcla de pelĂcula, supersticiĂłn limeña y el sueño de ganarle al destino, aunque el destino tenga mejores cartas.
Un amigo me dijo que el Book of Dead tenia matemáticas trucadas. No le creo pero a veces pienso que si juego con calcetines rojos gano más ¿Será Nadie sabe
En fin, si ya te animaste ponle 5 soles para probar. Pero nunca, NUNCA te pases de confianza porque el Book of Dead se cobra caro. Si te sale ese libro dorado, no grites mucho que los vecinos ya sospechan de mĂ. Y si pierdes, tranquilo: toma un Inca Kola, dale una caricia al gato y que Rich Wilde te proteja la prĂłxima vez.